Hace un tiempo, una paciente llegó a mi consulta atravesando un período de tristeza profunda, desánimo y agotamiento emocional. Llevaba bastante tiempo recibiendo atención psicológica y psiquiátrica, pero, lejos de sentirse mejor, percibía que su estado emocional empeoraba. Ella misma describía lo que le sucedía con una frase que me llamó especialmente la atención:
“Siento que me estoy marchitando”
Sin saber qué más hacer ni dónde buscar respuestas, llegó a mí por recomendación.
Comenzamos a trabajar en distintas sesiones, explorando su historia personal, sus emociones y su estado energético. Había algo en su energía que no se encontraba en equilibrio, pero preferí no apresurarme a sacar conclusiones. Era importante observar, escuchar y permitir que el proceso nos fuera mostrando lo que necesitábamos comprender.
Hasta que un día, mientras conversábamos sobre su vida cotidiana, surgió espontáneamente un tema al que hasta entonces no habíamos prestado atención: su casa.
Me contó que, a pesar de haber fumigado varias veces, las plagas seguían apareciendo. Ninguna planta natural lograba sobrevivir, las cañerías se rompían, aparecían filtraciones de agua, los electrodomésticos se dañaban y siempre había algo que reparar.
Pero eso no era todo. Las discusiones familiares se habían vuelto frecuentes, mantenía conflictos constantes con los vecinos, dormía mal, se despertaba cansada y sentía una pesadez difícil de explicar cada vez que entraba a su hogar.
Incluso había habitaciones en las que ya no le gustaba permanecer. El desorden parecía multiplicarse, los objetos se rompían sin motivo aparente y, por más que limpiaba y organizaba, nunca conseguía sentir su casa verdaderamente agradable.
Lo más llamativo era que había terminado acostumbrándose a todas esas situaciones, como si fueran parte normal de su vida.
Hay hogares donde las dificultades parecen no dar tregua. Conflictos de pareja, discusiones familiares constantes, separaciones dolorosas, enfermedades recurrentes, accidentes domésticos, problemas de salud de las mascotas e incluso muertes repentinas o accidentales de animales.
En otros casos, las dificultades se manifiestan en lo económico y lo material: pérdidas de dinero, deudas que se acumulan, negocios que no prosperan, oportunidades laborales que se frustran, juicios que se prolongan sin resolución, conflictos por herencias, trámites que nunca se concretan y proyectos que parecen estancarse.
También pueden aparecer enfrentamientos familiares que se arrastran durante años, problemas legales, situaciones de violencia, visitas que terminan en discusiones y una sensación permanente de tensión, agotamiento o malestar dentro del hogar.
A veces buscamos respuestas en todas partes, menos en el lugar donde vivimos.
En mi experiencia, diría que el 95 % de las personas se preocupa por comprar cosas bonitas, renovar muebles, decorar y cuidar la estética de su casa. Y está muy bien. Pero una casa bonita no es necesariamente un hogar energéticamente armonizado. La decoración transforma lo que vemos; no sustituye el trabajo energético del espacio.
Le propuse revisar su casa y hacer una limpieza energética, porque tenía la certeza de que el conflicto o los bloqueos estaban ahí.
Al realizar la revisión energética, encontré lo que, desde mi práctica bioenergética, identifico como una importante acumulación de energía densa. Percibí sectores de la vivienda con bloqueos muy marcados, una carga energética que parecía concentrarse especialmente en determinados ambientes y una fuerte sensación de desgaste. Para mí, no era simplemente una casa con energía estancada: era un hogar que necesitaba una intervención energética profunda.
Ella accedió y realizamos dos trabajos diferentes: una limpieza energética profunda de la vivienda y una armonización familiar, que también es un trabajo energético y para el cual no es necesario que estén presentes todos los integrantes de la familia.
A los dos meses, aproximadamente el 70 % de las situaciones habían cambiado y mejorado.
Ella siguió haciendo un proceso terapéutico conmigo y cada tres meses realizamos una revisión energética de su casa.
DE NADA SIRVE TRABAJAR EN TU EQUILIBRIO SI IGNORAS EL ESPACIO QUE HABITAS.
LA LIMPIEZA ENERGÉTICA NO ES SOLO UN RITUAL… ES UN ACTO DE DEFENSA, DE ORDEN Y DE AMOR.
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Te abrazo
Nancy B.
