He experimentado desde pequeña los beneficios de la ecoterapia, y puedo decirte que es una experiencia profundamente transformadora. Pasar tiempo en la naturaleza, ya sea caminando descalza en la tierra o simplemente sentándome a escuchar el sonido de los árboles y el viento, me permitió conectar con algo más grande que yo misma. Lo que noté es que, cuando nos alejamos de la naturaleza, nuestros cuerpos y mentes se desconectan de su ritmo natural. Esa desconexión puede manifestarse en forma de estrés, ansiedad o una sensación constante de vacío.
La naturaleza tiene la capacidad de equilibrarnos porque nos recuerda nuestra esencia.
Al no practicar la ecoterapia, permanecemos atrapados en la rutina diaria, rodeados de estímulos artificiales y electromagnetismo que nos sobrecargan. Esta desconexión genera malestar, porque estamos programados para interactuar con el entorno natural, no solo para sobrevivir, sino para prosperar.
Si no dedicamos tiempo a reconectar con el aire libre, perdemos esa sensación de bienestar profundo que solo el contacto con la naturaleza nos brinda. Por eso, recomiendo esta práctica a quienes sienten que les falta algo en su día a día, porque es una manera efectiva de restaurar nuestra paz interior y nuestro equilibrio físico y emocional.
Recuerda que cada paso cuenta
Estoy contigo

