Constelaciones Familiares
A lo largo de los años, he visto cómo tantas personas llegan a sesión diciendo: “No entiendo por qué me pasa esto otra vez.”
Y ahí es donde suelo decirles: no es una cuestión de desamor, sino de desorden.
Porque cuando el amor está, pero el orden se pierde, la energía deja de fluir.
Y eso se refleja en la vida: en las relaciones, en el cuerpo, en el dinero, en las emociones.
Las Constelaciones Familiares son, para mí, una puerta sagrada.
Un espacio donde el alma puede mostrar aquello que la mente no alcanza a comprender.
A veces creemos que nuestros conflictos son personales, pero en realidad estamos repitiendo historias que no empezaron con nosotros.
Son memorias familiares, duelos inconclusos, secretos, exclusiones… hilos invisibles que siguen tirando desde atrás.
Constelar no es revivir el pasado, es honrarlo para poder soltarlo.
Es mirar con respeto a quienes vinieron antes y permitir que cada uno ocupe su lugar.
Cuando eso ocurre, algo se ordena adentro… y la vida afuera empieza a moverse de otra manera.
He sido testigo de transformaciones profundas con un solo movimiento del alma.
De lágrimas que se convierten en comprensión, y de historias que por fin encuentran paz.
Invito a cada persona que siente que “ya probó todo” o que “no entiende por qué se repite lo mismo”, a regalarse esta experiencia.
Las Constelaciones Familiares no son magia, pero tienen la fuerza del amor que vuelve a encontrar su cauce.
Y cuando el amor encuentra su orden…
la vida entera respira distinto.
Te abrazo
Lic.Nancy
