Y preguntas que pueden liberar tu linaje femenino
Hay cosas que uno no se anima a preguntar cuando todavía puede hacerlo.Tal vez por miedo o por respeto.
Por no romper lo poco que se sostiene en silencio.
Yo también postergué muchas preguntas.
Y algunas ya no tendrán respuesta directa, porque mi mamá ya no está acá.Pero sí aprendí algo: cuando no preguntamos, no solo perdemos respuestas… perdemos piezas esenciales de nuestra historia.
Con los años, acompañando procesos de sanación, lo veo una y otra vez:madres que callaron verdades difíciles y, sin querer, dejaron a sus hijas cargando duelos que no eran suyos.
Historias inconclusas, amores silenciados, decisiones tomadas desde la soledad, secretos que nunca se contaron y dolores que se transformaron en síntomas.
Por eso, hoy quiero dejarte estas preguntas.
No son fáciles.
No son cómodas.
Pero tienen el poder de abrir puertas internas que llevan cerradas generaciones.
1-¿Hubo algo en tu vida que callaste por protegerme?
(Porque lo que se calla… también se hereda.)
2-¿Quién fue el gran amor de tu vida, aunque nadie lo supiera?
(Porque a veces cargamos duelos que no nos pertenecen.)
3¿Qué decisión tomaste con dolor y nunca pudiste contarle a nadie?
(Porque comprender tu historia, puede ayudarme a sanar la mía.)
4-¿Qué parte de ti dejaste morir para ser mi madre?
(Porque esa renuncia, si no la veo, quizás la repita.)
Si tu mamá todavía está viva, te invito a que no postergues más lo importante.
Buscá el momento. Hablale desde el amor. Y si no quiere o no puede responder, al menos sabrá que tú estás lista para ver más allá de lo superficial.
Y si ya no está…
Decile igual. Preguntale igual. Porque la memoria también escucha, y las almas responden cuando uno se atreve a hablar desde el corazón.
Estas preguntas no se hacen para incomodar.Se hacen para liberar y liberar también es un acto de amor.
Te abrazo
Lic. Nancy
